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Juan Osuna Psicologia

Ataques de pánico: qué son, por qué ocurren y cómo se tratan

Aprende qué es un ataque de pánico, por qué ocurre y qué hacer durante la crisis. Tratamiento eficaz explicado por un psicólogo especializado en ansiedad.

Ataques de pánico: qué son, por qué ocurren y cómo se tratan

Si alguna vez has sentido que el corazón se te dispara sin motivo, que te falta el aire y que algo terrible está a punto de pasar —sin saber qué—, probablemente has tenido un ataque de pánico. Es una de las experiencias más asustantes que se pueden vivir, sobre todo la primera vez, porque parece que el cuerpo se está rompiendo o que vas a perder el control.

La buena noticia es que un ataque de pánico, por intenso que sea, no es peligroso: ni te vas a morir, ni te estás volviendo loco, ni vas a perder el conocimiento. Y la mejor noticia: se trata, y la mayoría de las personas dejan de tenerlos en pocas semanas con el acompañamiento adecuado. En este artículo te explico qué son los ataques de pánico, por qué ocurren y, sobre todo, qué hacer para dejar de sufrirlos.

Si nunca has tenido uno y quieres aprender a reconocer las señales generales de ansiedad, te recomiendo leer primero ese artículo.

¿Qué es un ataque de pánico?

Un ataque de pánico es un episodio súbito de miedo intenso que alcanza su punto máximo en pocos minutos (habitualmente entre 5 y 20) y que se acompaña de una serie de síntomas físicos muy desagradables. No es un infarto, no es un derrame, no es una crisis nerviosa en el sentido coloquial: es una activación extrema del sistema de alarma del cuerpo, en respuesta a una amenaza que el cerebro percibe como real aunque objetivamente no lo sea.

Para que se considere un ataque de pánico, deben aparecer cuatro o más de los siguientes síntomas de forma brusca y alcanzar su máxima intensidad en menos de 10 minutos:

  • Palpitaciones o taquicardia
  • Sudoración
  • Temblores o sacudidas
  • Sensación de ahogo o falta de aire
  • Sensación de atragantamiento
  • Dolor o malestar en el pecho
  • Náuseas o malestar abdominal
  • Mareo, inestabilidad o desmayo
  • Escalofríos o calor súbito
  • Parestesias (hormigueo en manos, pies o cara)
  • Desrealización o despersonalización (sentir que todo es irreal)
  • Miedo a perder el control o a «volverse loco»
  • Miedo a morir

La mayoría de personas que tienen un primer ataque de pánico acaban en urgencias, convencidas de que están sufriendo un infarto. Cuando las pruebas médicas salen normales, la frustración aumenta: «si no tengo nada, ¿por qué me pasa esto?». Aquí es donde empieza el camino de entender qué es un trastorno de ansiedad y cómo se aborda.

Síntomas: lo que sientes durante una crisis

Los síntomas se agrupan en tres planos: físico, cognitivo y emocional. Lo que los hace tan desconcertantes es la rapidez con la que aparecen y la intensidad.

Plano Síntomas Lo que piensas
Físico Taquicardia, sudoración, temblores, ahogo, dolor en el pecho, mareo, hormigueo, náuseas «Me estoy muriendo», «Tengo un infarto»
Cognitivo Pensamiento acelerado, dificultad para concentrarse, sensación de irrealidad «Estoy perdiendo la cabeza», «Esto no es normal»
Emocional Miedo intenso, sensación de catastrophe inminente, terror «Va a pasar algo terrible», «No puedo más»

El ataque suele durar entre 5 y 30 minutos, aunque en algunos casos puede alargarse hasta una hora. Después, la persona queda agotada, con miedo a que se repita y, con frecuencia, evitando situaciones o lugares donde lo tuvo. Este último punto es clave: cuando la persona empieza a evitar lugares por miedo a una nueva crisis, ya estamos hablando de trastorno de pánico, y conviene tratarlo cuanto antes.

¿Por qué ocurren los ataques de pánico?

No hay una única causa. La investigación actual señala una combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales:

  • Predisposición biológica: una configuración del sistema nervioso que reacciona con más intensidad ante el estrés. Es hereditaria en parte.
  • Estrés acumulado: periodos largos de presión (trabajo, problemas familiares, duelo, falta de sueño) bajan el umbral de activación.
  • Estrés post-traumático: en algunos casos, una vivencia intensa (accidente, pérdida, agresión) precede a los primeros ataques. Puedes leer más sobre el trauma y el TEPT.
  • Catastrofismo: interpretar los síntomas físicos de forma catastrófica («me estoy muriendo») amplifica la respuesta del cuerpo y dispara el siguiente ataque.
  • Consumo de sustancias: cafeína en exceso, estimulantes, alcohol o algunos medicamentos pueden desencadenar o empeorar los ataques.
  • Evitación posterior: tras el primer ataque, la persona empieza a evitar lugares y situaciones, lo que refuerza el problema y lo cronifica.

El círculo vicioso del pánico tiene tres pasos: 1) aparece un síntoma físico (taquicardia, mareo); 2) la mente lo interpreta como peligroso («me voy a desmayar»); 3) esa interpretación dispara más síntomas, que confirman el miedo, y así hasta la crisis completa. Romper este ciclo es el objetivo del tratamiento para el trastorno de pánico.

Diferencia entre ataque de pánico y ansiedad

Es una de las confusiones más habituales. Aunque forman parte de la misma familia, no son lo mismo, y entenderlo bien cambia la forma de buscar ayuda.

Característica Ataque de pánico Ansiedad generalizada (TAG)
Inicio Súbito, alcanza el pico en minutos Gradual, mantenido en el tiempo
Duración 5-30 minutos por episodio Semanas, meses o años
Desencadenante A menudo sin causa clara aparente Preocupaciones cotidianas (trabajo, salud, familia)
Síntomas físicos Intensos y explosivos Moderados pero persistentes (tensión, insomnio)
Síntomas cognitivos Miedo a morir / a perder el control Pensamientos rumiativos, dificultad para parar
Tratamiento Exposición + reestructuración cognitiva (8-16 sesiones) TCC + regulación emocional (3-6 meses)

Si te interesa profundizar en el TAG (la preocupación constante y desproporcionada por muchas cosas), puedes leer el artículo sobre ansiedad generalizada (próximo post A3).

¿Qué hacer en el momento de la crisis?

Si estás teniendo un ataque de pánico ahora mismo, esto es lo que puede ayudarte a salir antes:

  1. Recuerda que no es peligroso. Aunque se sienta como un infarto, no lo es. Tu cuerpo está activando una alarma desproporcionada, no fallando.
  2. Respira lento. Inhala por la nariz en 4 tiempos, mantén 4, exhala por la boca en 6. Repite. Esto activa el sistema parasimpático y baja la taquicardia.
  3. Apóyate en algo. Si puedes, siéntate, agárrate a una superficie firme, pon los pies en el suelo. El contacto físico ayuda a regular.
  4. Habla contigo en tercera persona. «Esto es un ataque de pánico, no es peligroso, va a pasar en unos minutos» funciona mejor que «me estoy muriendo».
  5. No luches contra los síntomas. Cuanto más te enfrentas a ellos con miedo, más se intensifican. Aceptar que están ahí, paradójicamente, los acorta.
  6. Si puedes, llama a alguien de confianza para que te acompañe unos minutos. La presencia de otra persona reduce la sensación de catastrophe.

Estas técnicas te sacan del episodio. Para que dejen de repetirse, necesitas trabajar con un profesional. La exposición gradual y la reestructuración cognitiva son las técnicas con mayor evidencia.

Tratamiento: cómo dejar de tener ataques de pánico

El tratamiento psicológico del trastorno de pánico tiene dos pilares:

  • Psicoeducación: entender qué es un ataque de pánico, por qué ocurre y por qué no es peligroso. Saberlo reduce a la mitad la intensidad del miedo.
  • Exposición gradual: aprender a exponerte de forma controlada a las sensaciones físicas del pánico (taquicardia, mareo, ahogo) hasta que el cerebro deja de interpretarlas como amenaza. Es la técnica con mayor evidencia.
  • Reestructuración cognitiva: identificar y cambiar los pensamientos catastrofistas que mantienen el ciclo.
  • Técnicas de regulación fisiológica: respiración diafragmática, relajación muscular progresiva, mindfulness aplicado a crisis.

La duración media del tratamiento es de 8 a 16 sesiones, con mejoría significativa desde la cuarta o quinta. En la mayoría de los casos, la remisión es completa: la persona deja de tener crisis y, si tiene alguna puntualmente, la maneja sin que le afecte a su vida.

Si la ansiedad es generalizada y los ataques de pánico forman parte de un cuadro más amplio, el espacio más adecuado es la terapia individual para adultos.

Cuándo preocuparse y buscar ayuda profesional

Acude a un psicólogo especializado en ansiedad si:

  • Has tenido dos o más ataques de pánico en el último mes.
  • Empiezas a evitar lugares o situaciones por miedo a una nueva crisis (transporte público, centros comerciales, sitios concurridos, quedarte solo en casa).
  • Los ataques afectan a tu trabajo, relaciones o sueño.
  • Has ido a urgencias o al médico más de una vez con síntomas físicos que no se explican médicamente.
  • La ansiedad general está presente incluso entre los ataques.

Esperar a que «se pasen solos» es la peor decisión. Cuanto más se cronifica el patrón, más cuesta romperlo. Un profesional puede evaluarte en la primera sesión y diseñar un plan ajustado a tu caso.

Preguntas frecuentes

¿Un ataque de pánico puede causar la muerte?

No. Aunque la sensación sea de infarto, un ataque de pánico no causa daño físico, ni infarto, ni derrame, ni parada cardíaca. Es una activación intensa del sistema de alarma, no un fallo del cuerpo. Saber esto, paradójicamente, ayuda mucho a reducir la intensidad del siguiente episodio.

¿Voy a tener ataques de pánico para siempre?

No. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de personas con trastorno de pánico dejan de tener crisis en pocas semanas y, a los pocos meses, el patrón se ha desvanecido. Las herramientas que aprendes se mantienen a largo plazo y, si puntualmente reaparece algo, lo gestionas sin que te frene.

¿Necesito medicación para tratarlos?

No siempre. La terapia psicológica es el tratamiento de primera línea para el trastorno de pánico y, en muchos casos, es suficiente. Si ya estás tomando medicación, es compatible con la terapia. En algunos casos, una evaluación psiquiátrica puede complementar el proceso, pero no es imprescindible ni obligatoria.


Si te has reconocido en este artículo y llevas más de dos semanas con crisis, evitando situaciones o con miedo constante a que se repita, no esperes más. Un psicólogo con experiencia en ataques de pánico en Córdoba puede ayudarte a entender exactamente qué te pasa y a empezar a hacer algo distinto, con técnicas que funcionan.

La primera consulta es un espacio de evaluación inicial, con precio reducido, para que decidas con criterio si encaja con lo que necesitas. Puedes reservar tu primera sesión aquí o conocer más sobre mi forma de trabajar.

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